Algo más que recuerdos

Te sientas a escribir, hace tiempo que el bolígrafo es tu único psicólogo, no te censura, sólo plasma lo que sientes y es tu consuelo. Recuerdas aquella mañana, tocaba ir al médico, una cosa que ya había pasado a formar parte de tu rutina, lo asumes, no eres, tu sangre es defectuosa pero te sientes bien; tu única obsesión es que te suelten pronto para poder llegar a clase y ver los ojos de esa niña por la que te desvives.

Atrás quedaron los momentos de estar en cama, querías crecer y los hiciste, pero pasaste un precio demasiado alto por unos míseros centímetros. Vivías en la edad del pavo donde medias a las personas por su tamaño y bolsillo.

Llegas al hospital y te reciben con un amable pinchazo que para ti no tiene importancia, ya que desde los ocho meses han estado castigándote las venas. Pero tus sueños de ese día se ven truncados cuando la enfermera te dice que tienes que pasar el último porque la doctora quiere hablar contigo tranquilamente de algo importante. Te mosqueas, ya no veras a tu niña y todo ello porque piensas que la doctora te va a decir lo de siempre, que hay un nuevo tratamiento, el que de verdad te cure y puedas ser normal, tu sueño de siempre; ambicionaste poco, solo querías ser uno más y nunca lo lograste.

Pasan las horas en ese cuarto que huele a enfermedad y olvido, olvido de los que nadie se acuerda, los que solo sirven para que el político de turno se saque una foto de días antes de las elecciones y en el pie de página ponga algo así como: “aquí vemos a fulanito en una de sus visitas diarias para colaborar con los mas necesitados”. Lo has vivido y te hierve la sangre al recordarlo; te invitaron a una comida, sin embargo era una encerrona en la que solo serviste de anzuelo pesca votos; no te preguntaron ni el nombre, solo un abrazo y el pertinente flash y si te he visto no me acuerdo. Estás con estas cavilaciones cuando por fin te llaman, son las dos menos veinte y te resignas sabiendo que ya no llegas a ver lo que más quieres

-Hola Bruno, siéntate por favor, tenemos que hablar de algo importante.

Más que sentarte te desplomas, mientras la doctora revisa tu historial medico en tu boca aflora una sonrisa sarcástica, amarga, piensas que si la vendieras por lo menos saldrían tres tomos.

-Todo esta igual, cinco mil plaquetas, ya sabes, una cifra muy baja, que te voy a contar, pero eso no es lo que me interesa ahora.

Tus padres al lado te miran de reojo y te mosqueas, crees haber visto una lagrima asomar en los ojos de tu madre, pero ya te sientes lo suficiente incomodo como para mirarla y forzar la situación.

-Bueno Bruno –te dice la doctora- sabes que últimamente has tenido muchas complicaciones, piensa en lo de la vista.

Al decirte eso te viene a la cabeza la imagen de una habitación de urgencias, estáis separados del resto por unas miserables cortina, sin poder diferenciar la cara de tu madre de la del medico de turno, solamente las distingues por el pelo.
Diagnóstico: debido a tu carencia de plaquetas y su ínfimo tamaño te ha sangrado la retina, da gracias que no ha sido el cerebro

Lo pasaste mal, era tu último curso con tus compañeros de toda la vida y querías disfrutarle, exprimir cada segundo al cien por cien, porque después sabias que no ibas a ser como siempre, comenzabas al instituto y cada uno tomaría un rumbo. De pronto una frase te sacaba de tus recuerdos de forma drástica.

-Bruno, creo que ha llegado la hora de tomarse en serio la posibilidad del transplante.

En ese momento si te pinchan no sangras, otros en tu caso posiblemente se hubieran echado a llorar, tú no, solo crees que todo es una broma, solo esperas que te digan que todo es mentira, que te están tomando el pelo, pero no, sabes que no, con esas cosas no se juega y ahora lo único que quieres es salir corriendo mientras gritas que quieres vivir una vida normal, decidir por ti mismo, no estar condicionado para siempre por unos fármacos que los únicos efectos que tienen son los que en el prospecto aparecen bajo el título “efectos secundarios”.

La doctora sigue hablando, pero tu ya no prestas atención, sabes que no esta en tu mano decidir, una vez mas volverán a hacerlo por ti, solamente por ser menor de edad tu opinión no cuenta, mientras estás con estos pensamientos aciertas a escuchar las palabras “…solo falta vuestra aprobación…” y “…lunes veintiuno de junio…”, un nudo en el estomago te incomoda al respirar y un calor opresor inunda tu pecho, pides explicaciones.

-Hemos encontrado un donante lo suficientemente compatible contigo para que el transplante se realice con garantías, solo nos falta la aprobación de tus padres ya que legalmente responden por ti.

Te sientes indignado, menospreciado, ni tan si quiera se han molestado en preguntar tu opinión, como si fueras una marioneta a la que los hilos ya empiezan a apretarle. Le preguntas a la doctora que cuando sería.

-El veintiuno de junio, estas cosas es mejor hacerlas en verano para prevenir infecciones.

Solo aciertas a decir que ese día comienzan las vacaciones. Ya no importa lo que tuvieras planeado, los sueños que quisieras cumplir mientras todavía te quedase algo de inocencia y tu futuro próximo queda hipotecado, solo el tiempo te dirá lo alto que es el interés que debes pagar.

Un calambre fruto de medicamentos día si y día también durante cinco años te devuelve a la realidad, esa a la cual tanto te ha costado acomodarte, sigues teniendo malas rachas pero sales a flote. Como ultimo pensamiento antes de cerrar el cuaderno te viene a la cabeza la cara de esa persona que sin todos esos malos ratos posiblemente nunca hubieras llegado a conocer, esa que te quiere por ser diferente, la cual te ha hecho sentir importante sin ver tus rarezas y piensas que si, que volverías a pasar todo solamente por poder ver una vez más esa sonrisa.

A petición del autor, hacemos esta reseña: Este relato ha recibido el Primer Premio del Concurso de Relato Corto del IES Marqués de Santillana, en el cual no se cumplieron las bases del concurso.



Autor: Pablo Alonso González



El autor trabajando....

5 comentarios:

  1. El cole del hospital es el mejor y el mas divertido

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  2. ke tal esttais yo aqui en casa

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  3. que tal profes

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  4. Hola Santi veo que sigues el blog. Puedes ayudarnos con tus ideas y comentarios en las entradas que vamos añadiendo. ¿Qué te parecen?

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  5. Ánimo a todos. A ver si sale bonito el carnaval

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